sábado, 15 de febrero de 2014

15 de febrero

Hoy es un día que el mundo te ha dedicado a ti
para recordarnos a nosotros
que estas luchando por tu vida.

A tu corta edad
parece extraño preguntarse estas cosas
no deberíamos hacerlo.
Deberíamos verte sano y fuerte
jugando en la calle
ensuciándote la ropa
llegando a casa con las rodillas peladas.

En cambio estas en una cama
postrado
con mil ojos que te observan
y mas de un corazón asustado
que te vela noche y día.

Y te admiro
porque cuando te miro 
en tus ojos no hay tristeza
hay un brillo de luz perpetuo
que ilumina de esperanza mi vida.
Tienes esa fortaleza de la que carezco
y me invitas con tu sonrisa
a maravillarme ante lo cotidiano.

Tú eres más fuerte con once años
que yo con cuarenta.
Me enseñas a sentir
que el tiempo importa
que las palabras duran
que los sueños se realizan
que la vida no es más que un eterno ahora.

Oigo voces fuera
en los pasillos
y me dicen mil y una cosas
mil historias diferentes
me hablan de dios
me aconsejan

Ese niño que sonríe
y que es testigo de su propia historia
no piensa en dioses ni en palabras
solo en una sola cosa.
Mirad esa sonrisa
y decidme si no veis en ella
el trascurrir de la misma vida
que se hace infinita en esa boca.

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